Love Story...

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viernes, 11 de abril de 2014














Me llaman desde allá... Larga voz de hoja seca
El llamado, Palés Matos

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Los Heraldos Negros, Cesar Vallejo


Contemplo aquel retrato que solo tiene días,

estoy sentado a su lado,

hablando las mismas naderías de siempre,

esas que le hacen sonreír,

postrado, con la vida que se le va,

contando historias que no existen,

me escucha, entre ese velo de resaca,

dormido, ríe con un gesto involuntario,

yo persisto en el arte de dibujarle una sonrisa,

parece estar en trance, uno que conspira contra el alma.


Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos,

como cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;


¿Le llaman? Odio que sea así.

Lo levanto, como quien recoje una pluma,

esa que deja el ave cuando se marcha de su nido,

veo su vuelo, suave, blanco, ligero.

Lo llevo a donde no quiere,

y descansa… con ánimo de continuar.

Seguro que no quiere preocuparme.


Pero hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Habré de amarte amor de mi sangre 
porque doliéndome en tu tristeza te consagro la eternidad 
y aunque no lo entiendas ahora 
comenzaremos el viaje. 
Amarte, Zoé Jiménez Corretjer 

El tiempo se hace lento mientras esperamos

el cruce definitivo de los umbrales.

En palmarina todavía sopla la brisa,

el sofá blanco hoy duerme curtido,

suspendido entre las mismas obras,

“Casablanca” se esconde tras el polvo,

Villa-Paraíso regalada en quinto sol

al arrullo de palomas en su NIDO

mientras las soledades vuelan azoteas

llenas de plumaje y lágrimas,

ladino juego de amor con nuevas ramas,

tus fríos brazos en plazoletas abiertas,

magia es la embriaguez de todas tus burbujas

mientras la brisa no encuentra su dueño.

Hoy, eres una carta en doce actos,

refractada en el aire…

y debes estar colgando mi nombre de otros labios.

Identidades (en honor al los 100 del natalicio de Julia de Burgos)

La que se alza en mis versos, no es tu voz, es mi voz.
A Julia de Burgos de Julia de Burgos

Quisiera ser tu confidente,

dormir entre tus signos,

confundirme en cada verso,

cubrirme con tu boca

de labios invisibles.

Ya las gentes murmuran

que eres tu enemiga,

pero tu voz se hace eco en mi oído,

y en ese nicho intruso

escondido en la niebla herida.


La pluma se desdobla en sí misma

y expira vacía en aquel callejón.


Te recojo del arcén,

te reclino sobre mí,

sobre los ríos de sangre

que emanan de tus venas

y tejen la alfombra roja

que forman tus letras.  


Me hago suelo en tus huellas,

ante el paso del frío,

achispadas,

p
e
r
d
i
d
a
s

y aunque duela,

prefiero este martirio,

que tus sueños me arrancan,

que me arrancan los míos.



No quiero marcharme,

sin escucharme en ti,

que en todos tus poemas

desnudas el corazón.

No quiero que te rindas,

prefiero rendirme yo.

Seremos el duelo a muerte

que se acerca fatal.

La tea que no se apaga.

Poesía.

Mar adentro

Llévame, mar adentro.
Navégame desnuda
entre olas de sombra
para que las estrellas
deslumbren en silencio
la noche que se apaga
en miradas de arena.
Báñame en lo oscuro
del abismo más profundo,
enciérrame en el agua
de un estibor lento,
de tu velero azul
quiero ser presa,
y en la quietud de sal
saberme amada,
hasta que el viento
sople hacia mi puerto
y me regales un
collar de caracoles.



(poema editado del poemario Bórrame)

En tu desierto



Desvanece a lo lejos
el espejo del páramo,
reflejo de un sol vacío
en sed de caravanas
donde nacen las dunas
de entrañas infecundas
y el oasis congelado
apaga el beso ardiente,
amanecer estéril
en refracción de luz
al médano demarcado
de tus linderos.


(“En tu desierto”, editado,  del poemario Bórrame)

Reo



Quiero ver la luz luego del trance entre mi espacio y la inmortalidad
y en amnesia de ruidos escapar a la razón en el umbral del instinto, 
del frío de un cuerpo inerte al alma que huye de la silla que valida
la agonía de su suerte.
Asi me siento...
Como el reo en espera de la muerte.

(Poema revisado de "Bórrame")

martes, 8 de abril de 2014

Forastero

Estaré esperando a que se rinda tu silencio
en la distancia que te embriaga
y seduciré tu piel a otro encuentro
en vorágines de espasmos ilusorios
para romper tu corazón
y unir todos sus fragmentos
a los míos que aun yacen en el suelo
de azules cielos futuros de un amor
que despertara en todos los océanos
y en las orillas blancas donde muere el frío.
Allí recogeré mis pedazos absueltos
y dejaré tus trozos, forastero.